Sillas de oficina y normativa UNE-EN 1335: seguridad, ergonomía y salud
https://comforma.es/wp-content/uploads/2026/09/acjun267390-1024x576.webp 1024 576 Especialistas en Mobiliario y Soluciones Contract Especialistas en Mobiliario y Soluciones Contract https://comforma.es/wp-content/uploads/2026/09/acjun267390-1024x576.webpLa importancia de elegir una silla de oficina que cumpla con la normativa
Pasamos la mayor parte de nuestra jornada laboral sentados. Por eso, elegir correctamente una silla de oficina no debería ser una cuestión exclusivamente estética sino de salud. Una silla adecuada debe proporcionar estabilidad, comodidad y unas condiciones de uso apropiadas para favorecer una postura de trabajo correcta y reducir las molestias asociadas a permanecer sentado durante largos periodos.
En Comforma somos conscientes de la importancia que tiene el mobiliario ergonómico para el bienestar de las personas y, especialmente, de la función que desempeña una buena silla de oficina en el cuidado de la espalda y la columna. Por eso, cuando asesoramos a nuestros clientes, no nos limitamos a buscar una silla que encaje visualmente en su oficina: buscamos soluciones que combinen ergonomía, seguridad, calidad y durabilidad.
“Ergonómica” ≠ Clase A
El término “silla ergonómica” se utiliza actualmente con mucha facilidad. Una silla puede presentarse comercialmente como ergonómica porque incorpora determinadas características de diseño, pero eso no significa necesariamente que haya sido ensayada y clasificada como Tipo A según UNE-EN 1335-1.
Una buena silla ergonómica debe permitir una adaptación adecuada al usuario, al puesto de trabajo y a las tareas que desarrolla. Y cuando además existe un informe de ensayo conforme a una norma técnica, disponemos de una referencia objetiva para valorar determinadas prestaciones dimensionales y de seguridad.
¿Qué es la norma UNE-EN 1335 para sillas de oficina?

La UNE-EN 1335 es una norma europea de referencia para las sillas de trabajo de oficina. Su objetivo es establecer criterios que permitan evaluar aspectos relacionados con las dimensiones, la seguridad y las características de este tipo de mobiliario.
La normativa se estructura en diferentes partes. La UNE-EN 1335-1:2021+A1:2023, actualmente en vigor, está dedicada a las dimensiones y a los métodos para determinarlas. Por su parte, la UNE-EN 1335-2:2019 establece requisitos de seguridad para las sillas de oficina.
Dentro de la UNE-EN 1335-1 se establecen diferentes categorías dimensionales, donde los tipo Ax y A corresponden a las sillas con mayor variedad de reglajes. Es lo que coloquialmente denominamos una silla de Clase A.
La norma actual establece para las sillas Clase A, entre otros parámetros, requisitos sobre la altura del asiento, la profundidad regulable del asiento, la altura del soporte lumbar y la regulación de los reposabrazos.
Principales características de una silla Clase A
La altura del asiento es uno de los elementos fundamentales para adaptar la silla a cada usuario.
En la UNE-EN 1335-1 vigente, las sillas Tipo A deben situarse dentro de los rangos dimensionales establecidos por la norma. Para este tipo, la altura del asiento se encuentra entre 400 y 520 mm, con un rango mínimo de regulación de 130 mm.
Una regulación adecuada permite adaptar la posición del usuario a la altura de la mesa y favorecer una postura de trabajo más apropiada.
Otro de los aspectos especialmente importantes es la profundidad del asiento.
Una silla Tipo A debe disponer de asiento con profundidad regulable dentro de los parámetros establecidos por la norma. La UNE-EN 1335-1 contempla para Tipo A una profundidad regulable entre 425 y 450 mm, con un rango mínimo de regulación de 70 mm.
Esta regulación resulta especialmente interesante porque permite adaptar la superficie útil del asiento a diferentes longitudes de pierna, evitando que el borde delantero presione excesivamente la zona posterior de las piernas.
La zona lumbar tiene un papel fundamental en la configuración de una silla de trabajo.
La UNE-EN 1335-1 contempla también requisitos dimensionales para el soporte lumbar regulable, incluyendo su altura y rango de ajuste. En una silla Tipo A, la altura regulable del soporte lumbar debe encontrarse dentro de los parámetros establecidos por la norma.
Esto permite adaptar el respaldo a diferentes usuarios y buscar una posición que proporcione un soporte adecuado de la zona lumbar.
Los reposabrazos también forman parte de las dimensiones contempladas por la norma.
En las sillas Tipo A se establecen requisitos para elementos como la distancia entre reposabrazos y la altura regulable de estos elementos. La norma contempla, por ejemplo, una altura regulable del reposabrazos dentro de un rango específico.
En el mercado podemos encontrar soluciones con reposabrazos 2D, 3D o 4D, que ofrecen diferentes posibilidades de regulación. Sin embargo, tener reposabrazos 4D no es por sí mismo lo que convierte una silla en Tipo A: lo determinante es que el producto cumpla los requisitos dimensionales y haya sido evaluado conforme a la norma.
La posibilidad de regular la posición del cuerpo durante la jornada también es un aspecto fundamental de una buena silla de trabajo.
La UNE-EN 1335-1 establece requisitos relacionados con los ángulos entre asiento y respaldo y con los rangos de inclinación. Además, algunas funciones de regulación deben poder bloquearse para que la silla pueda cumplir adecuadamente su función. La norma también establece que las funciones regulables deben poder ajustarse mientras el usuario está sentado.
Por eso, mecanismos como los sistemas sincronizados de asiento y respaldo pueden aportar un nivel adicional de adaptación y confort, aunque el hecho de que una silla incorpore un mecanismo sincronizado concreto no debe confundirse con el requisito normativo de ser Tipo A.
¿Por qué es importante trabajar con fabricantes de confianza?
En Comforma apostamos por trabajar con fabricantes nacionales especializados en mobiliario de oficina, porque consideramos que la trazabilidad, la calidad del producto y el servicio posventa son aspectos fundamentales a la hora de equipar un espacio profesional.
Además de seleccionar productos que respondan a las exigencias normativas aplicables, trabajamos con fabricantes que ofrecen garantías, respaldo técnico y una respuesta profesional ante las necesidades que puedan surgir después de la instalación.
Para nosotros, vender una silla no significa simplemente entregar un producto. Significa asesorar al cliente para que pueda realizar una inversión adecuada y contar con el respaldo necesario durante la vida útil del mobiliario.















